Valencia acogió el pasado 27 de octubre la décima edición del Congreso de las Artes Gráficas del Instituto tecnológico de Óptica, Color e Imagen
(Aido). La jornada se convirtió en un escaparate de innovación en el que se mostraron las últimas tendencias que afectan al sector de la
impresión.
Etiquetas inteligentes, tintas fotoluminiscentes, realidad aumentada, circuitos y baterías impresos, teclados impresos, entre otros temas, fueron algunas de las soluciones tecnológicas que los profesionales de la industria gráfica, unos 400, según la organización, pudieron conocer en el X Congreso de las Artes Gráficas, una jornada celebrado el pasado 27 de octubre en la Sala Joaquín Rodrigo del Palau de la Música de Valencia.
Durante su intervención, Vicente de Gracia, responsable del Área de Desarrollos Sectoriales de Aido, esbozó algunas de las tendencias que marcarán el devenir del sector gráfico.
De Gracia aseguró que se va a seguir imprimiendo, aunque la demanda será cada vez más digital -influenciada por el efecto Internet- y habrá más conciencia medioambientalmente. Para De Gracia, el crecimiento en el sector pasa por la I+D aplicada a la tecnología productiva, pero también a la innovación en la gestión empresarial. Según el representante de Aido, las empresas han de explotar su capacidad para asesorar al cliente y comercializar sus productos de forma personalizada.
De la misma opinión fueron los impresores participantes en el debate. Jordi Puigbó, de Gráficas Marcel, constató que a la vez que se está produciendo una disminución de la demanda de productos gráficos no sólo motivada por la crisis, se incrementan las exigencias de ofrecer servicios añadidos que otorguen más valor al producto pero con menor coste. Para Puigbó hay que apostar por procesos tecnológicos que acerquen la empresa gráfica a los clientes.
Manuel Paterna, de Quinta Impresión, reivindicó la importancia de ofrecer “una calidad constante” y el papel del impresor como “asesor” del cliente. Por su parte, Rafael Masiá, de Gráficas Papallona, explicó que se están adecuando los servicios de
impresión digital a la demanda, que cada vez solicita tiradas más cortas, y se refirió al reto de mejorar el acabado del producto impreso en digital. Asimismo, Masiá analizó la evolución apreciada en la demanda: disminución de pedidos de los clientes tradicionales como agencias de publicidad y empresas de comunicación; resurrección de antiguos clientes que vuelven a la
impresión para buscar nuevos nichos de mercado; y aparición de nuevos clientes, que se han saltado a los profesionales intermedios de la cadena gráfica, con la consecuente pérdida de calidad en los trabajos.