La
undécima edición del Congreso de las Artes Gráficas de AIDO plantea nuevos retos a la industria gráfica nacional que pasan por fabricar etiquetas, envases, catálogos, carteles y anuncios impresos sobre nuevos materiales inteligentes capaces de darnos información sobre su estado y características así como de facilitar su compra a través de dispositivos móviles.
Hacer la compra diaria desde la estación del metro a través del teléfono móvil utilizando códigos QR, consumir una sopa que se autocalienta en el propio envase mediante tecnología inalámbrica, visualizar un vídeo desde un
catálogo impreso, o saber cómo y cuando un paciente toma la dosis del medicamento que le ha sido prescrito por su médico son algunas muestras de hasta dónde puede llegar la
innovación en el producto impreso.
Con el objetivo de dar las claves del nuevo horizonte y las tendencias que se perfilan para la
industria gráfica en los próximos años
AIDO celebró el pasado 19 de octubre la XI edición del Congreso de las Artes Gráficas. Bajo el lema “La era de los materiales; valor añadido al
producto impreso”, el evento congregó a un total de 405 profesionales de esta industria, 196 presencialmente y 209 online, que se reunieron con el objetivo de conocer las novedades tecnológicas en el campo de los materiales aplicados al
producto gráfico impreso.
A través de este congreso, AIDO pretende hacer llegar al sector los avances tecnológicos más punteros que ya están utilizándose en Europa y que se imponen claramente frente al
producto tradicional impreso para dotar de valor añadido a los productos finales en su pugna por conquistar la mente y el bolsillo del consumidor. Vicente de Gracia, Director del área de Desarrollos Sectoriales de AIDO, destacó en su intervención que “los principales obstáculos a los que se enfrenta la
industria de la impresión comercial están relacionadas con factores económicos y de mercado pero principalmente en el desconocimiento de las necesidades del consumidor”.
Esto nos sitúa ante un nuevo paradigma en el que el usuario busca nuevas soluciones que le permitan optimizar su tiempo y mejorar su calidad de vida, tomando una actitud activa frente a los productos, interactuando con ellos y pidiéndoles información adicional. Ante esta realidad el futuro de la industria nacional ha de pasar por conocer mejor lo que quieren los “prosumidores o prosumers”, término que sustituye al ya extinto “consumidor o consumer”, ya que éste adopta un papel proactivo en todo el proceso de compra expresando sus gustos y preferencias a través de
Internet. Una voz que las compañías tienen muy en cuenta a la hora de diseñar su oferta de productos y servicios.
Fuente:
AIDO